¿Querés tomar algo? Sí, decisiones
- matifverona
- 8 jun 2024
- 6 Min. de lectura
Las decisiones son las elecciones que una persona hace cuando se presentan más de una posibilidad en alguna situación. Aunque quizás no le prestemos atención, todo nuestro día está compuesto de una infinidad de decisiones, obviamente algunas más importantes que otras. Por ende podríamos decir que nuestras decisiones, determinan nuestra vida

La decisión que me hizo reflexionar
Al igual que en la entrada anterior, esta entrada de blog surge de manera inesperada, pero esta vez de noche, finalicé con cada una de las actividades de mi día cerca de las 9 pm., fue un día cansador y ya estaba al borde de agotar mi reserva de energía, cuando cayó a mi mente una de las peores preguntas que pueden aparecer a estas horas. ¿Qué voy a cenar hoy? En el trajín del día, olvidé por completo prever la cena, y honestamente, tampoco tenía muchas ganas de cocinarme. Entonces abrí la app de delivery, y había un abanico inmenso de opciones que se veían riquísimas, pero tenía que escoger solo una.
Mientras espero que llegue la comida, me puse a pensar en la importancia que tiene esto de decidir. Quizá para mí esta sea una decisión sencilla o quizás irrelevante, para alguien que tiene diabetes o un celíaco no es tan simple, porque de hacer una mala elección pone en riesgo su salud. Y esto me lleva a replantearme cuántas de las decisiones tomadas a lo largo de todo un día pueden ser de vital importancia y super complejas para mí, mientras que para otra persona no lo son en absoluto. Y cuántas veces, con la mejor intención del mundo le decimos a alguien “no te ahogues en un vaso de agua” cuando en realidad probablemente nosotros veamos eso como un vaso de agua mientras que la otra persona puede estar sintiendo que se enfrenta a un océano.
También es una cuestión de personalidad, hay gente que toma decisiones más bien impulsivas probablemente guiados por sus emociones, sin siquiera frenarse a pensar las consecuencias de sus elecciones. Por otro lado, también hay gente en el otro extremo, que tiene la tendencia de sobreanalizar cada situación, con el riesgo de terminar no tomando nunca decisiones. Identificar cuál es nuestra tendencia nos va a permitir observar que cosa debemos trabajar en nosotros mismos para que nuestras elecciones nos lleven, o nos acerquen, a esa vida que aspiramos. Ahora, sea cual sea el caso, hay algunos tips para ayudarnos a tomar decisiones al menos de manera responsable, independientemente del resultado de lo que hayamos elegido, porque si no tienes la famosa bola de cristal, no es ninguna novedad reconocer que nos podemos equivocar.
¿Logras identificar si tu tendencia es a tomar decisiones impulsivas o a analizar a profundidad la situación antes de decidir?

Tipos de decisiones
Hay diferentes tipos de decisiones, están las cotidianas, que hacemos prácticamente en automático (por ejemplo, me seco luego de bañarme) las pequeñas, que prácticamente no tienen importancia en nuestro día (me visto con un buzo o una campera), las grandes (elijo este trabajo o el otro) y las trascendentales (me mudo a otro país, me voy a casar). Lo que define el tipo de decisión que estamos tomando, es el grado de impacto que puede tener en nuestra vida y en nuestro entorno. Sea cual sea el caso, todas forman parte de nuestro día a día y nos permiten actuar, pero para profundizar hablaré de las de mayor peso.
Recapitulando, una decisión es la elección de una cosa por sobre otra/s. Esto significa que cuando decido algo, estoy dejando ir otras alternativas, que quizás también nos resulten tentadoras o atractivas. Y va más allá de si tomamos una buena decisión o no, porque no depende del resultado, si yo elegí comer una hamburguesa es porque no elegí comer empanadas por ejemplo, y créeme, me gustan las 2 opciones. Esto se llama costo de oportunidad. Nuevamente, en ese ejemplo es totalmente irrelevante para mí, pero hay muchas decisiones que son de peso, que pueden marcar años de nuestra vida. Entonces en esos casos, puede surgir el inconveniente de quedarnos enroscados en aquello que perderíamos al hacer una elección y que eso genere la famosa parálisis por análisis. Otro inconveniente sería si al decidir impulsivamente, lo que dejamos ir era algo de gran importancia para nosotros, algo que verdaderamente no estamos dispuestos a soltar, y la pérdida puede ser muy grande.
Pero ¿Cómo hacemos para no arrepentirnos de lo que elegimos? Honestamente no se puede asegurar nada, de hecho es probable que nos arrepintamos si hemos hecho una mala elección. Pero no hay que ser injustos con nosotros mismos, solo el tiempo puede mostrarnos si fue una buena o mala elección. Lo que sí creo que es posible, sea cual sea el resultado, es encontrar cierta tranquilidad en una decisión que fue tomada a consciencia, sabiendo el por qué nos quedamos con una opción y descartamos las demás. El desconsuelo sería mucho más grande si perdimos una maravillosa oportunidad por quedarnos paralizados, o si perdimos algo importante por no pensarlo bien.
¿Sueles sentir arrepentimiento por las decisiones que tomas?

Tips para tomar decisiones
El primer paso, y para mí de los más importantes, es reconocer y aceptar la incertidumbre de lo que sucederá, la incerteza es inherente a la vida, nadie puede afirmar lo que sucederá mañana o en una hora. Eso puede ayudarnos a sacarnos un gran peso de encima. Otro factor relevante es establecer una temporalidad, es decir, poner límites de tiempo a la toma de decisiones. Para las personas con tendencia ser impulsivas o guiadas por la emocionalidad, les serviría tomarse un respiro y darse algunas horas/días “prohibiéndose” tomar una decisión antes de ese momento y comprometiéndose a pensarlo bien en frío; por otro lado a las personas que suelen analizar demasiado les resultaría valioso poner un deadline a ese análisis, para no quedarse paralizados
Pedir consejos o hablar sobre lo que tenemos que elegir con otras personas, puede darnos una mirada diferente que nos permita considerar algo que no habíamos tenido en cuenta, sin embargo no debemos perder de vista que somos NOSOTROS los que debemos decidir, si otras personas deciden por nosotros estamos dañando seriamente nuestra autoestima, además de que estamos cediendo a otro las riendas de nuestra vida. No menos importante es tener en cuenta nuestra intuición, es muy probable que de todas las alternativas, haya alguna que nos llame mas la atención o que nos genere “algo” distinto que el resto, considero que esa alternativa es la que al menos podría convenirnos analizar primero, lo que no quiere decir que sea la que debamos elegir.
Y para el final dejo lo que para mí es la clave de la toma de decisiones, y es que debemos tener en consideración nuestros valores y prioridades. Si un valor importante para nosotros es la honestidad, si decidimos ir en contra de eso y mentir, por más que a priori parezca una buena opción, créeme que lo mas probable es que de ahí surja un arrepentimiento porque no estaríamos optando por algo que nos haga sentir en paz. Por ese motivo es que yo considero tan importante el autoconocimiento, porque tener bien en claro nuestros valores nos permite tomar decisiones y actuar de una manera coherente, que lo más probable es que nos haga sentir en paz con nosotros mismos.
¿Crees que algunos de estos tips pueden ayudarte? ¿Implementas alguno de ellos?
Hacerse responsable
Lo fantástico de poder decidir es que nos permite llevar nuestra vida hacia donde nosotros deseamos haciéndonos responsables de nuestras elecciones y acciones. Asumir dicha responsabilidad eleva nuestra autonomía y confianza, por lo que es vital para nuestro desarrollo personal. Si bien las decisiones implican ciertos riesgos además del costo de oportunidad que mencioné antes lo cierto es que nos hacen aprender y crecer, sino viviríamos estancados.
El motivo de este post es reflexionar acerca de cómo podemos tomar decisiones que nos den paz, porque seamos conscientes o no, son el camino que vamos eligiendo para nuestra vida. Y si somos coherentes con nosotros mismos, nuestros valores, nuestras prioridades, nuestras decisiones y nuestras acciones están en sintonía, cada una de ellas será un sonido que compone una armoniosa melodía, y sino va a sonar más como un barullo ensordecedor. Si, nuestra vida puede ser una armoniosa melodía, o un barullo ensordecedor. Tenemos que saber, que nosotros somos los responsables de construir la vida que deseamos, nadie más tiene esa capacidad. Muchas gracias por acompañarme en mi reflexión una vez mas, y me encantaría conocer tu opinión de este tema. Hasta la próxima!



Comentarios