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Mentalidad Disney, vida adulta

  • Foto del escritor: matifverona
    matifverona
  • 31 oct 2025
  • 5 Min. de lectura

Actualizado: 7 nov 2025

Desde Mickey hasta Aladdin, todos los personajes de Disney nos enseñan valores que día a día pueden guiarnos para llevar una vida de ensueño. Desde que somos niños, cada uno de ellos se presentan en nuestra cotidianeidad invitándonos a vivir llenos de magia, resiliencia, coraje y tantas cosas más.


Castillo de Disney

Donde nace la magia


Siempre me fascina notar cómo en cualquier momento inesperado y en cualquier ocasión, surgen ideas super interesantes. Hace unos días, conversando con amigos surgió un tema que dio origen a todo este texto. Me han hecho notar que tengo una mirada muy particular sobre muchas cosas, en otras ocasiones me han dicho que soy muy optimista, y debo reconocer que alguna vez me han tildado de iluso.


De chico, la mayoría de las historias que más me marcaron no venían de libros de estudio o de enciclopedias, sino de cuentos de fantasía y películas animadas. Entre canciones, aventuras, romances y finales felices, Disney me enseñó algunos pilares de la vida mucho antes de que fuera capaz de comprender -o incluso antes de conocer- las palabras, “empatía”, “propósito” o “valores”.


En momentos de reflexión noto que ya más de grande, a veces me olvido de esa mirada noble que transmite que el amor todo lo puede, que los sueños están para cumplirse, que la diversión y la risa le da color a nuestros días y que incluso cuando todo parece complicado y tormentoso, hay esperanza y vuelve a salir el sol. Es eso lo que me motivó a escribir este post, en el cuál te invito -como me invito a mí muchas veces- a reconectar con esa mentalidad Disney, por más que ya seamos adultos. Porque crecer no significa dejar de soñar.

Walt Disney y Mickey Mouse

Los valores detrás de la fantasía


Últimamente estuve reconectando con todo este mundo animado de Disney, dándole lugar a mi niño interior. La gran ventaja, es que ahora siendo adulto, pude identificar que más allá de toda la historia y las aventuras que viven los personajes, se transmite un mensaje mucho más profundo y valioso. Hay una gran coherencia entre cada una de las películas. Todas ellas transmiten valores, que a menudo se repiten, y que inconscientemente pueden tener un importante impacto en la forma de ver el mundo, especialmente en niños (que a priori son el público objetivo de estos filmes).


Sin embargo, y algo que me parece de sumo valor destacar, siendo adulto también me resulta totalmente enriquecedor adentrarme nuevamente en estas historias. Y voy con un ejemplo concreto, encuentro super inspiradora la película Frozen. En el momento en que gracias al amor de su hermana, Elsa puede aceptarse a sí misma y dejar de temer y retener ese gran poder que la diferencia del resto. Luego, decide utilizar su don y ponerlo al servicio de su Reino. Déjame contarte que cada uno de nosotros lleva dentro un gran poder que puede poner al servicio de los demás.


¿Te gustaría otro ejemplo? ¿Qué mejor forma de conectar con el sentido de responsabilidad sumado a la capacidad de resiliencia y crecimiento que viendo la película del Rey Leon? Un pequeño león que pierde a su padre y se le responsabiliza de su muerte, que logra superar dicha situación y aprender de ella, para poder tomar el coraje de recuperar su lugar como Rey -ejerciendo con responsabilidad y amorosidad su ‘deber’-. Y ni hablar de la importancia de la amistad que se ve reflejada en toda la compañía y apoyo incondicional brindado por Timón y Pumba, que aceptaron e integraron a Simba en su vida a pesar de sus diferencias. Y hasta se podría profundizar en los aprendizajes ancestrales o casi filosóficos de Rafiki.


¿Alguna vez reflexionaste qué valores transmite tu película de Disney favorita?


El Rey Leon

Ser adulto sin dejar de creer


A medida que vamos creciendo y nos vamos adentrándonos en la adultez, muchos aspectos de esas aventuras o de ese mundo mágico parece que van quedando atrás. No tengo la certeza si será por las desilusiones o las heridas que nos vamos encontrando en el camino de la vida, si es el cúmulo de responsabilidades que vamos asumiendo, o simplemente porque vamos dejando de lado toda esa faceta que aparece por primera vez en la niñez creyendo que eso es lo que “debe” hacer un adulto.


Lo cierto es que generalmente en esta etapa adulta nuestro foco se dirige hacia otro lado. A medida que crecemos nos van enseñando acerca de diferentes disciplinas y temáticas, vamos adquiriendo diferentes técnicas y herramientas que nos preparan para poder desempeñarnos en la vida adulta. Sin dudas cada una de esas enseñanzas son fundamentales para nuestro desarrollo. Pero, ¿Qué crees que sucedería si, por ejemplo, lográramos combinar todos esos conocimientos con la verdadera creencia de que los sueños están para cumplirse? En lo personal, creo que lo que haríamos sería buscar incansablemente -y con fundamentos teóricos y prácticos- la forma de cumplirlos, y sin dudas eso nos pondría en una situación mucho más favorable que si de entrada creemos que aquello que nos proponemos es imposible. 


En un posteo anterior ya hablé acerca de comprometernos con un proceso dejando de lado el resultado, mencionando el concepto de impecabilidad. Lo que menciono en este posteo va por un sendero similar. ¿Les han dicho alguna vez “La vida no es un cuento de hadas”? Es cierto que no es un cuento de hadas, pero eso no significa que no pueda ser ¡Incluso mejor! Lo que sucede es que los cuentos de hadas sabemos como terminan, y el desenlace es lo que nos obnubila, el famoso “final feliz” y justamente eso es lo que no sucede en la vida real, nunca sabemos de antemano que sucederá, pero todo puede resultar en traernos mucha felicidad.


¿Qué estarías haciendo hoy mismo si de verdad creyeras que tus sueños se pueden volver realidad?



La magia de actuar con el corazón

Tener una mentalidad Disney no es ser ingenuo y creer que todo saldrá como esperamos o que llegará a nosotros por arte de magia, ni tampoco consiste en negar las desilusiones, obstáculos y dificultades de la vida. Por un lado, se puede expresar esta mentalidad a través de los valores que rigen nuestras acciones y nuestra vida: por ejemplo el ser auténticos, actuar de manera noble y bienintencionada, predicar el perdón, el amor y la amistad, etc. Pero además, se trata de vivir con la creencia de que somos capaces de superar cada una de esas dificultades, que tenemos dentro nuestro el poder de ir en busca de nuestros sueños, y asumir nuestro rol y responsabilidad dentro de la maravillosa historia que escribimos día a día -en la cual somos el personaje principal-. 


Agradezco de corazón que se hayan tomado el tiempo de leer, y como cierre me gustaría destacar que cada uno de nosotros lleva dentro ese niño interior, que tal como sucede con la lámpara de Aladdin, al acariciarlo accedemos a toda su magia, una magia tan poderosa que además de iluminar y guiar nuestra vida puede contagiar con su luz a todos los que nos rodean. Si te gustó este post, agradecería cualquier comentario o que lo compartas con quien creas que le podría gustar ¡Hasta la próxima!


 
 
 

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